Fiebre en niños sin causa aparente: ¿a qué se puede deber?

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¿Qué es la fiebre en niños sin causa aparente?

El niño tiene fiebre y tras una primera exploración las infecciones habituales (infecciones de la vía respiratoria, otitis o gastroenteritis) no parecen ser la razón de que el niño esté tan caliente y desasosegado.

Los médicos se refieren a esta situación anómala como fiebre sin causa aparente o Fiebre sin foco (FSF).

La FSF es la elevación de la temperatura rectal del niño por encima de los 38 grados centígrados sin razón aparente que la explique, con menos de 72 horas de evolución y después de una primera exploración física completa.

A menor edad del niño, mayor es la probabilidad de tener una enfermedad bacteriana grave.

Influencia de la edad del niño

La edad tiene una influencia primordial en la búsqueda de respuestas a esa fiebre inexplicada.

Situación por edades:

  • El niño tiene menos de tres meses de edad. El mejor tratamiento y la búsqueda de soluciones se la tendrán que ofrecer en el hospital porque es allí donde debemos llevar a nuestro bebé.

De todas formas, como regla general y para la tranquilidad de los padres, los lactantes con fiebre y los niños de menos de 36 meses de edad que ya hayan recibido la vacuna anti HiB (anti-Haemophilus influenzae tipo b) y neumocócicas conjugadas, que tengan apariencia de sanos y sin focos probables de infección seguramente no presenten ninguna infección bacteriana grave.

  • De tres meses de edad a tres años. Aquí ya la situación es más valorable dentro de la atención médica primaria. Si el niño es lactante lo más probable es que sea una infección urinaria, normalmente 8 de cada 10 casos.

Para el resto de casos es fundamental tener en cuenta otra posibilidad más remota pero no menos real como la aparición de un neumococo (una bacteria que produce enfermedades muy graves, como la meningitis neumocócica, en especial en los niños más pequeños, cuyo sistema inmunológico no está preparado para combatirlo).

Eso sí, con la introducción de la vacuna antineumocócica la incidencia bacteriana oculta ha bajado de forma sobresaliente, pues ya sólo afecta al 1 por ciento de los niños con fiebre oculta o FSF.

Situación febril

Una vez realizado el triaje por edades, debe tenerse en cuenta cómo debe hacerse la valoración de la situación febril.

  • Estado general del niño. Aquí el ojo clínico, el conocimiento de la realidad del niño y la experiencia del pediatra se antojan esenciales para poder incluir al enfermo en una de estas tres categorías:
    • Buen estado general
    • Impresión de enfermedad aunque no de gravedad
    • Gravedad
  • Tiempo de evolución. Un gran número de las infecciones víricas en un niño van a tener un periodo de fiebre de no más de 72 horas. Esto quiere decir que cuanto más dure la fiebre más posibilidades hay que de que el médico se haya topado con una infección de más importancia que las normales para la edad. Lo habitual es que a las 72 horas como mucho la fiebre desaparezca y todo el proceso febril y los nervios paternos se queden en sólo eso, un mal momento transitorio.
  • Temperatura. Está mayoritariamente aceptado que existe una asociación entre la aparición de fiebre alta y las infecciones, ya sean víricas o bacterianas, aunque son las bacterianas las que tienen un mayor tendencia a producir fiebre más alta.

Medicación

Una vez definida la fiebre y reconocido al niño, llega el momento del diagnóstico. En los casos más graves, aquellos que no son las infecciones típicas de los niños ya reseñadas, hay que introducir un tratamiento para devolver al paciente a un buen estado de salud en un razonable estado de salud.

Para ello, es necesaria la medicación a través de:

  • Tratamiento antibiótico
  • Antipiréticos para el malestar. Fármacos para reducir la fiebre como paracetamol, ibuprofeno, metamizol o ácido acetilsalicílico (aspirina).
  • Una hidratación adecuada ya que la fiebre provoca la natural deshidratación en los niños. Es decir, agua, zumos, bebidas isotónicas, etc.

El tratamiento no específico como el reseñado deberá ser evaluado de nuevo a las 24-48 horas para ver si se revierte la situación o el niño sigue con fiebre.

En el caso de que la fiebre sea persistente, o que se hayan realizado unos hemocultivos que hayan dado positivo, se harán otros cultivos y se deberá proceder a la hospitalización del niño para investigar la razón primera del proceso febril y poder hacer así un diagnóstico y un tratamiento focalizado en el tipo de infección.

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